jueves, 30 de diciembre de 2010

HÁGASE LA LUZ, PERO MÁS BARATA


Una de las disculpas más peregrinas que he oído en mi vida para justificar algo que no tiene justificación es la esgrimida por el gobierno de este país tras colarnos el gol de la subida de la tarifa eléctrica un 10% a partir del 1 de enero de 2011. La subida hará que los consumidores ahorren electricidad, vino a decir más o menos Hugo Morán (a quien le reconozco su coherencia cuando perdió las municipales de Lena y se fue sin aspavientos), secretario de medio ambiente del PSOE, vocero de nuevo cuño que nos intenta vender las bondades del incremento en la tarifa, y suministrador de un lubricante afrodisíaco para los bolsillos del españolito medio (dicho esto sin acritud pero con cierto mosqueo, que ya anda uno harto de que le tomen el pelo). Claro, no encendemos los radiadores y ahorro seguro, ¿verdad, figura? ¿Y quién nos descongela luego? ¿O nos calentamos a base de hostias?

Si a esto le añadimos que el gas sube un 4% (el antedicho secretario no se ha manifestado al respecto, pero la parienta ya me ha dicho que a partir de ahora nada de cocinar les fabes a fuego lento sino en olla exprés y a toda pastilla) y que el lunes en la gasolinera llevé un susto de muerte cuando constaté que el litro de combustible (gasolina sin plomo de 95 octanos) estaba a 1,22 euros (no, no me he equivocado), pues deduzcan ustedes. No quieres caldo, pues toma dos tazas. Y esperen a primeros de año y verán lo que significa el "ande, ande, ande, la marimorena", teniendo en cuenta que algunos somos un cinco por ciento más pobres desde que el gobierno nos ha tomado como chivos expiatorios de la crisis.

Por si no fuera bastante lo del amigo Morán ahora sale a la palestra -intentando apagar el fuego con un mechero- el ministro Sebastián que se despacha diciendo que "la subida de la luz es poco más que un café". Veamos, señor Sebastián, cómo anda usted de números: si mi recibo mensual es de 100 euros y el incremento es del 10%, a partir de enero voy a pagar 110 euros, es decir, 10 euros más. ¿Es ese el precio del café que usted toma? Pero estos -que tienen la extraña habilidad de subirnos la tensión-, ¿por qué no se callan y qué coño se meten?, joder; ¿qué hemos hecho los españoles para merecer esto? No nos torturen más con esa retórica desfasada e infumable, hagan un cursillo acelerado de credibilidad y sáquennos del atolladero, o váyanse con la música a otra parte, que tanta monserga acunaniños no hay quien la soporte. Y mírense en el espejo antes de echar "la lengua a pacer" y vean la cara que se les pone, joder; a ver si se les cae de vergüenza, que a mi me da de la ajena cada vez que les escucho pretextar o justificar sus ocurrencias.

Ah, y lo del déficit tarifario, ya huele, señores. Las palmas de las eléctricas echan humo (en Asturias diríamos que tiran voladores) y las del consumidor están que arden por la subida. Luego vendrá el tabaco, el alcohol, el transporte, los combustibles, el vestido, el calzado y la cesta de la compra; una orgía interminable de buenas noticias -y recuerdo que en plena crisis- para el consumidor medio, el ciudadano de a pie, el mileurista, que es, al fin y al cabo, quien va a pagar la factura de esta sangría con un mayor sacrificio. nada nuevo bajo el sol. Pero lo peor no es eso, sino contemplar esa especie de multiorgasmo de resignación y conformismo que tiene maniatada a la gente (la clase política ni se lo cree), y la ola de frío -ZPolar- que afecta a salarios y pensiones. Eso sí que da por el saco, eso sí que da yuyu.

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