jueves, 10 de junio de 2010

REFORMA LABORAL: ¡QUE VIENE EL LOBO!

Rebajar los salarios un 5% (o más) en todas las empresas (sean públicas o no) y abaratar el despido son los sueños ¿imposibles? de la patronal española (en palabras de su presidente) y quién sabe si los platos fuertes de la reforma laboral (ahí viene el lobo) que no consiguen consensuar empresarios, sindicatos y gobierno (habrá, por tanto, decretazo). Nada dice el Sr. Díaz Ferrán, presidente de la patronal CEOE (una nulidad como gestor ya que ha tenido que vender todas sus empresas -Marsans, que tiene cerca de 300 millones de deuda, y Air Comet-.) de rebajar los beneficios empresariales, pongo por caso, que siguen siendo cuantiosos en multitud de empresas y sectores (la banca sin ir más lejos. Claro que cuando las ganancias bajan de 100 a 90 ya hablan de pérdidas, ese es el problema). Resumiendo, que todo el ajuste nos lo fumamos los asalariados y tendremos que apretarnos el cinturón como siempre (ocurre desde que el mundo es mundo).

Menos mal que a algunos les ha dado el sol en la cara y determinadas comunidades autónomas ya están preparando una subida de impuestos para las rentas más altas, lo que me acomoda un poco el cuerpo, oye, que la carga repartida es más llevadera (espero que no sea un gesto para la galería).

En todo caso he de reconocer que nuestros gobernantes y empresarios (con honrosas excepciones), imaginación tienen, digamos, la justita, sus conocimientos están bajo mínimos y propuestas para superar la crisis -rigurosas y serias, digo- no se ven por ninguna parte (de momento han ido a lo fácil). O sea, que los culpables de la crisis somos los trabajadores -funcionarios-, los pensionistas y las personas dependientes; eso es, más o menos, lo que nos han venido a decir. La banca -rescatada descaradamente con miles de millones de euros-, los empresarios del ladrillo, los que defraudan a la hacienda pública y otros ejemplares por el estilo se van a ir de rositas. Es lo que hay.

Y nosotros, el pueblo llano, a verlas venir mientras nuestros representantes -que los tenemos- ni se inmutan o sestean porque tienen el cocido asegurado. Ni revolución ni leches. Los comandantes están comprados y los de a pié con la hipoteca de corbata y -por tanto- maniatados. Como para liarse la manta a la cabeza está la cosa. Qué lástima de oportunidad perdida.

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