miércoles, 26 de febrero de 2014

PARPAYUELA SUCUMBE A LA CRISIS

En estos tiempos de crisis, revueltos, incomprensibles y plagados de eufemismos, las noticias se suceden con tal rapidez que apenas tenemos tiempo para asimilarlas. Y cuando nos tocan de cerca, pasmamos, si no nos entran en la "mollera". Quién lo iba a decir de Parpayuela, una emisora local querida por la mayoría; una emisora local que inició su andadura en el año 1985 gracias al trabajo desinteresado de muchos colaboradores que no sólo hacían programas y se dejaban el alma en ellos, sino que limpiaban el local, hacían guardias y regalaban su tiempo por el sano afán de informar, de comunicar, de transmitir, bajo criterios de veracidad, libertad y respeto.

Se apaga la voz de la Montaña Central, se van años de trabajo, de ilusiones, de esperanzas, y queda el vacío, ese lengüaje mudo y tenebroso que no tiene cabida en una socidad plural, democrática y universal.

Me incomoda ese final infeliz, como el de tantas otras obras inacabadas, cercenadas, censuradas. Una vez más, el poderoso caballero don dinero cabalga victorioso sobre las ascuas de la imaginación, la voluntad, la unidad y el empeño de unos pocos. Sonrisas (del enemigo) y lágrimas (de los parpayuelos, permítaseme la expresión) para un The End inesperado, no deseado, cruel y, quizá, maldito. Gracias por unos años de esplendor, dedicación y solidaridad.

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