viernes, 12 de marzo de 2010

EL CAMPUS, ESA HERMOSA UTOPÍA (II)

Leo en el diario La Nueva España de hoy unas declaraciones del Consejero de Educación del Principado de Asturias, José Luis Iglesias Riopedre (válgame La Macarena), referidas a las nuevas titulaciones del campus universitario mierense, y me entra un sudor frío que me empapa el cuerpo de recelo y la mente de desconfianza.

Dice el señor Riopedere "que las nuevas titulaciones dependerán de las necesidades de la región y de la demanda de alumnos" y "que deben estudiarse desde un marco global" (calvo no se ha quedado, no; pero ya estamos curándonos en salud). Bonita retórica, pero tiene truco y un trasfondo desalentador que me lleva a pensar que el Consejero no tiene ni repajolera idea de cuáles son esas necesidades ni de cuál es la demanda. Pues, si a estas alturas de la película no se han valorado todavía cuestiones tan cruciales como esas, me temo que nuestro campus -cenicienta de Asturias, mal que me pese- se va a quedar compuesto y sin novias. Nada nuevo bajo el sol, Pepe, aunque las reacciones de la comunidad política y educativa a tu misiva no se han hecho esperar (Gutierrez, Álvarez Payo, Galceran, Bernardo). Y eso que, en el fondo, hay quien se pasa por el forro (o lo intenta o da esa impresión) las inquietudes sociales y las necesidades de zonas deprimidas como esta bendita cuenca del Caudal. Aunque se quiera dar a entender lo contrario; ya se sabe que en la cosa pública abundan los expertos en decir una cosa y hacer la contraria. Qué cruz de gestores, joder.

Imagen: el Consejero de Educación en plan "que el señor nos coja confesados" y encomendándose a las alturas.
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