miércoles, 23 de marzo de 2011

LA VIDA LOCA

Diana González y Luis María García
Al hilo de lo manifestado por Ismael Arias en su columna montar un partidopublicada en La Nueva España el día 23 de marzo, me viene a la memoria una escena de la que fui testigo casual hace un par de días -en el Ayuntamiento de Mieres- y en la que participaban el alcalde (a quien espero no le importe que desvele esta pequeña anécdota) y su jefa de prensa. Ella le decía: "el sábado tienes la siguiente agenda: a las 17 horas, inauguración; a las 17:30 horas, presentación de un libro; a las 18:30, una entrega de premios. Y por la mañana, desde las 10:00 hasta las 13:00 horas, todo ocupado con distintas visitas". Yo, no pude por menos que exclamar: "¡y tu vida privada, alcalde!". El primer edil me miró con cara de circunstancias y respondió: "así todos los días". En plan de broma le dije a Belén, la jefa del prensa, en presencia de otras dos concejalas: "Cuando yo sea alcalde voy a reducir drásticamente esa agenda". Carcajada general.

Viene esto a cuento porque todos creemos que ser la primera autoridad del municipio u ocupar una concejalía supone una bicoca y, desde mi punto de vista, no es para tanto. Entiendo que el alcalde esté a disposición del pueblo, pero no a cualquier precio y menos a cualquier hora. Hasta los alcaldes tienen derecho al descanso. Los necesitamos frescos, con las ideas claras;  no cansados, rebiciados, estresados y quemados por la labor que desarrollan. Que las prebendas son numerosas no puede negarse; como tampoco puede negarse que la capacidad de servicio tiene un límite. Pero, a veces, (cuando eso se nos olvida) la salud se resiente y cabría valorar si merece la pena tanta dedicación (poco reconocida en ocasiones) llevando una vida loca (en términos laborales) y sacrificando a la familia.

En fin. Ismael Arias quería montar un partido (conmigo no cuentes). Mejor de fútbol (aquí no cabe sector crítico) y aunque sea de solteros contra casados o de mileuristas contra empresarios. Lo propongo formalmente.

Foto: La Voz de Asturias
Publicar un comentario